CAPITULO I DE MI LIBRO

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He estado sopesando si poner como muestra el primer capítulo de mi libro , lo había echo anteriormente con algo que he apartado, venia siendo para el mismo libro pero no me había gustado en absoluto el enfoque que le estaba dando, ahora es diferente puesto que ya he encontrado lo que estaba buscando, ahora estoy inmerso en su escritura, no puedo decir tal día estará listo ya me gustaría, esto es un proceso complejo en el que siguiendo este punto de enfoque debo mirar en mi interior y expresar todo eso que llevo dentro.

Como muestra he decidido colgar el capítulo que abre esta primera publicación mía, espero que os guste leerlo tanto como a mi escribirlo.

Cualquier duda o pregunta no dudéis en transmitírmela .

I .UN MUNDO EN 24 HORAS

Si echo la vista atrás, tan solo un instante, puedo comprobar que estando en el mismo sitio, he podido disfrutar de innumerables lugares, emociones y personas.

Pero con ello también he comprobado lo que es el sacrificio, el trabajo duro, la perseverancia, el sufrimiento.

Paso a paso he comprobado sin apenas darme cuenta que deseando algo con fuerza puedes conseguirlo.

Y aquí me hallo, sufriendo en cada centímetro de mi cuerpo lo que es el dulce dolor del sacrificio elevado al máximo exponente, aquí sintiendo por primera vez en la vida lo que sienten los campeones, el dulce aroma de la victoria, el aroma de saber que no hay nada que haga que te rindas.

Lo sufro de verdad, esto no lo he vivido yo en mis mejores sueños, y tampoco en mis peores pesadillas.

He caído aquí de rebote, estaba preparándome para acabar un Ironman, y sin apenas darme cuenta estoy en una carrera de 24 horas.

El día que ví el cartel en un escaparate me dije: << ¿Pero esto existe Madri? >>.

Y pensé ! no es posible ¡ ¿Como puede ser que un ser humano corra durante 24 horas?.

Para cuando había terminado de pensar eso, el barro ya me daba por los tobillos, cuando me paré a pensarlo realmente, ya había terminado mi primera maratón.

Cuando realmente me di cuenta que mi vida iba a girar en torno a 24 horas ya tenía concluida mi segunda maratón consecutiva, y justo en el momento que me dí cuenta de todo eso, comencé a disfrutar y a sufrir.

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En ningún momento sentí miedo, ni durante la preparación, ni durante la carrera, estaba convencido de lo que estaba haciendo, estaba seguro de que llegaría allá donde me lo propusiese, por que la vida al fin y al cabo se trata de eso.

Tenemos un punto de salida, uno de llegada, y aunque muchas veces el camino sea complejo y escabroso, siempre tenemos que dar un pasito más, levantarnos, sublevarnos, y avanzar sin miedo. Visualizando siempre la meta, siempre nuestros sueños, por que si hay algo que es nuestro y que jamás nadie nos podrá arrebatar, eso son nuestros sueños.

Creo que 24 horas para mí supone más que una carrera, creo que supone un despertar, una forma de vivir la vida de forma extrema, siempre alerta, siempre con convencimiento sabiendo que por cada paso que das estas más cerca de lo que deseas, los sueños se hacen realidad, solo hace falta constancia y convencimiento, yo no soy más que nadie, sino uno más y lo realmente importa es el querer, el luchar.

Y aquí estoy comenzando mi tercera maratón consecutiva, dejando que la lluvia y la noche caigan a la par por encima de mi agotado cuerpo, sintiendo como la poderosa naturaleza complica mi camino a cada paso que doy convirtiéndolo en odisea, haciendo que la soledad de la oscuridad sea mi más leal compañera, y siempre a ella fiel el dolor que me castiga con cada zancada, con cada paso, para recordarme que estoy vivo, más vivo que nunca, para traicionarme y convencerme de que no sería mala idea parar, darme por satisfecho.

Pensar que qué , ¿para que diablos ir más allá?, si ya no hay rivales ¿Para que?.

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Sencilla pregunta con sencilla respuesta, mi rival más directo, el más duro y a quién tengo que vencer, es a mi mismo.

Tengo que vencerme a mi, convencerme de que siempre puedo dar un paso más, que no puedes conformarte nunca, que nunca te puedes rendir, si lo haces estas renunciando a todo lo que amas en

esta vida, a todos tus sueños, a todas tus posibilidades, uno puede retirarse en un momento determinado, pero rendirse jamás.

Así que avanzo por la desértica milla del cartero, arrastrando una pierna con cien kilómetros a las espaldas, en absoluta soledad con absoluto silencio, sintiendo por primera vez en mi vida lo realmente duro que es el suelo, lo húmeda que es el agua, y la cantidad de cosas que se pueden pensar durante tanto tiempo.

De vez en cuando me cruzo con José Manuel- Millariega , es el organizador de la prueba, se afana en la oscura y lluviosa noche de mayo que estamos teniendo en ir haciendo pequeñas modificaciones en un recorrido que a veces es inaccesible. Bien es cierto que no hay gente, apenas debe de haber un par de corredores a altas horas de la madrugada, y las pocas veces que me lo topo en el camino, me anima alentosamente diciéndome que ya queda poco, que ahora solo es restar.

Tiene razón, ya vislumbro como el día poco a poco se va abriendo paso en la penumbra, voy notando como el dolor cada vez es menos doloroso y más reconfortante, la meta ya solo es un arco, el arco que cambia completamente mi vida.

Ha merecido la pena desde el primer paso hasta el último, todas y cada una de las lagrimas y gotas de sudor que he derramado en el camino, todas y cada una de las personas que hasta allí me habéis llevado, esto no solo sería una victoria deportiva sería el parto de mi nueva vida, de una vida en veinticuatro trepidantes y magníficas horas.

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Una vida en la que ya no hay vuelta atrás, en la que no hay retroceso posible. Desde el día que llegué a esa meta, desde el instante que crucé ese arco y me vencí, comprobé que siempre es posible un paso más, un futuro mejor.

1 Comentarios

  1. Hola Antonio!!

    Ya tienes un fiel lector a tu blog!! Muy bien organizado!!

    Salud y kms !!

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